¿Qué hago ahora que ha llegado el bebé?

A woman rocks a baby to sleep in a rocking chair

Ahora que ya ha llegado el bebé, probablemente te estará preguntando, como muchos de nosotros: ¿y ahora qué? Es una pregunta válida y algo que muchos padres se plantean. Así que hemos pensado abordarla para ti aquí.

A man and a woman bring a newborn baby home from the hospital

1.Cuidarte | Bienestar después del nacimiento

Aunque cuidar del bebé parece ser la máxima prioridad, vale la pena dedicar un momento a pensar en ti. Cuanto más te cuides, mejor podrás cuidar del pequeñín. Te damos algunas buenas sugerencias. 

Descansa todo lo que puedas.

Esta es una frase habitual que la mayoría de las personas te dirán, sobre todo esos padres con grandes ojeras, pero es verdad. Es importante descansar todo lo que se pueda. Ser padres es muy divertido, pero nadie te va a decir que los padres duermen mucho. Tienes que recuperar sueño siempre que puedas.

Lamentablemente, el bebé no permite decidir el mejor momento para dormir, así que intenta descansar en torno a su rutina. Busca momentos para echar una siesta cuando el bebé duerma o para descansar cuando por fin tengas una hora sin visitas. Sí, es posible que tengas la impresión de estar dejando de lado otras cosas —las tareas domésticas, los chats en grupo o las colecciones de libros o películas—, pero hasta un breve descanso te dará suficiente energía para superar una noche sin dormir. 

Date algún gusto.

Han sido nueve meses frenéticos y unos días muy ajetreados desde la llegada del bebé. Como mínimo, te puedes dar algún gusto. No tengas miedo de mimarte un poco. Podrías pedir comida a domicilio o repetir en el postre, dar un paseo por el parque, salir una noche con amigos o, aceptémoslo, incluso irte a dormir temprano una noche. Sea lo que sea lo que necesites para tomarte un descanso y mimarte un poco, hazlo. Te lo has ganado.

Comparte la responsabilidad.

Si tienes pareja, es importante que compartas las responsabilidades en la medida de lo posible. Si estás dando de mamar, obviamente esto decide quién es la persona responsable, pero en lo que respecta a los demás, intentad establecer un sistema con el cual tu pareja pueda apoyarte de otras formas. Limpiar la casa, cocinar, organizar a todos esos amigos y familiares desesperados por veros a ti y al bebé… Cualquier cosa que pueda ayudarte a descargar un poco de responsabilidad y que te deje un poco más de espacio para respirar. 

No tengas miedo de pedir ayuda.

Esto es muy obvio también, pero es cierto. A medida que vayan llegando todas esas personas que están deseando veros a ti y al bebé, también recibirás numerosas ofertas de cuidar del bebé y ayudarte con otras cosas. No consideres esto simplemente ofrecimientos amables: acepta la ayuda. Si estás teniendo muchos problemas para dormir, busca tiempo entre toma y toma, y pide a tus amigos o familiares que cuiden del bebé mientras tú echas una siesta o te das un baño. Es posible que solo necesites un poco de compañía esos días en los que todos están trabajando y tú estás en casa con el pequeñín. Tener a alguien con quien hablar entre programas de televisión matutina y las tomas puede marcar una diferencia enorme.

Si estás baja de ánimos, desahógate.

Durante el embarazo, y también después, estarás repleta de emociones contradictorias y abrumadoras. Así que es previsible que haya momentos que te sobrepasen un poco. Habla con alguien al respecto. Habla de tus sentimientos con tu pareja y, si no te entiende, habla con amigas que sean madres o también con tu propia madre.

La experiencia de la maternidad es muy distinta para cada persona, pero esto no quiere decir que los demás no se hayan sentido como tú. Compartir tu experiencia es una buena manera de que te des cuenta de que no estás sola. Si esos sentimientos te resultan demasiado abrumadores, asegúrate de hablar con tu comadrón o comadrona, tu asistente sanitario o tu médico de atención primaria. La depresión posparto es algo habitual y no hay que avergonzarse de pedir ayuda. En NHS Inform [Sanidad en el Reino Unido] hay recursos excelentes relacionados con diversos temas de salud mental.

No te compares con los demás.

Esto resulta muy fácil de decir, pero no tanto de hacer. Por el hecho mismo de verse rodeado de otros padres y madres primerizos en los grupos de bebés, es normal que te fijes en cómo hacen las cosas y que lo compares con lo que tú haces con tu hijo. Es algo natural. Pero recuerda: no es importante que hagas las cosas de la manera «correcta»; lo importante es que las hagas «a tu manera».

Todos contamos con mecanismos propios para afrontar las cosas y sucede lo mismo a la hora de criar a nuestros hijos. Con el tiempo, encontrarás tu camino; no te cuestiones ni dejes que el sentimiento de culpa te supere. Y si estás disfrutando: ¡genial! No te preocupes si algo te está costando más o si te produce más estrés. Como hemos dicho, todos somos distintos, así que no vale la pena hacer comparaciones. 

Close up of a baby lying on a changing mat

2. Cuidar del bebé | Entenderlo todo

Aunque centrarte en ti es importante, no vamos a decir que el bebé no necesita cuidados. Pero al igual que pasa con el embarazo y con todo lo que viene después, solo tienes que tomarte tu tiempo y encontrar tu estilo.

Rutinas

Todos los padres y madres te dirán que las rutinas son fundamentales, pero la mayoría también te dará muchos ejemplos de momentos en los que esas rutinas no han surtido efecto con sus hijos. Es una realidad: a veces tienes suerte y el bebé adopta un patrón de sueño natural; otras veces, cuesta más y hacen falta esfuerzo, lágrimas y noches en blanco. Y si tienes mellizos o trillizos, ¡todo se multiplica!

Al ir encontrando tu camino poco a poco, averigua cuáles son las rutinas importantes para el bebé y cuáles son importantes para ti, y ponlas a prueba. Esto lleva su tiempo y es posible que tengas que recurrir al plan B, pero no te preocupes: todo esto forma parte del proceso. 

Ensayo y error.

Partiendo de esto, no te olvides de que no hay ninguna regla mágica que valga para todos a la hora de criar a los hijos. Hay cosas que funcionan para algunos padres y niños, pero eso no significa que te vayan a funcionar a ti. Sin embargo, es crucial que hagas las cosas paso a paso, que cambies de rumbo cuando lo consideres necesario y que no olvides que no hay una solución única. El hecho de que hayas podido establecer una rutina no significa que no pueda suceder algo que la altere de nuevo. Así que tómate las cosas con calma, haz lo que puedas y adáptate cuando sea necesario. 

Encontrar tiempo para ti y para los demás.

Además del barullo del recién llegado, tendrás una casa llena de invitados y de otros visitantes que volverán de vez en cuando. Está muy bien que la gente sea tan detallista y cumplidora, pero no te olvides de buscar tiempo para que tú y tu pareja podáis estar solos con el bebé. Fija límites para tus amigos y familiares, para que no os visiten a cualquier hora (a menos que vayan a colaborar y encargarse de llenar y vaciar el lavavajillas). Si un día no te apetece salir, no salgas. Quédate en casa, acurrúcate con tu pequeñín y disfruta del tiempo que estáis juntos. 

Tened paciencia con vosotros mismos.

Esto ha ocupado una parte fundamental de muchas de estas sugerencias, pero es verdad: tómate las cosas con calma. Esta es tu primera vez. Y si no es la primera vez, no hay ninguna garantía de que las cosas vayan a salir como lo hicieron con tu primer, segundo, tercer o cuarto hijo. Haced las cosas día a día y tened paciencia con vosotros mismos. Estáis descubriendo un mundo nuevo, así que no seáis demasiado exigentes el uno con el otro. Lo conseguiréis. 

Resumen

Aunque muchas de estas sugerencias podrían parecer tópicos, hay una razón que explica por qué estos consejos son algo común: porque son ciertos. Pero también porque resulta difícil seguir ciertas costumbres cuando uno no tiene energía y se está adaptando a una situación nueva.

Nuestra mejor sugerencia es que te tomes tiempo para hacer una pausa y reflexionar sobre todo lo que has conseguido. Hace solo unos meses, estabas embarazada, te dedicabas a comprar un carrito y nunca habías tenido que ver un pañal sucio. Ahora estás aquí con tu bebé, que te quiere incondicionalmente. No siempre resulta fácil, pero tampoco es siempre tan difícil como nos gusta dar a entender. Todas las personas que han tenido un hijo han conseguido encontrar la manera de criarlo; tú también lo harás. Os deseamos todo lo mejor a ti y a tu bebé.

Y quedamos a tu disposición para todo lo demás. Si quieres cambiar de silla de paseo, añadir complementos al cuarto del bebé o todavía te faltan artículos básicos, estamos dispuestos a ayudarte, a darte consejos y a proporcionarte productos asequibles para el bebé.

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